Un hotel ha surgido en tiempo récord en la costa sur de Islandia, donde el viento del Atlántico sopla sin piedad y el tiempo cambia de humor varias veces al día. Hotel Loa en Hvolsvöllur demuestra que la prefabricación en madera ya no es sinónimo de compromiso arquitectónico, sino, al contrario, de precisión y elegancia nórdicas.

Dos países, un edificio
Cuando los inversores islandeses decidieron construir el Hotel Loa, optaron por un planteamiento híbrido aparentemente contradictorio: la recepción, el restaurante y las zonas comunes se construyeron in situ a partir de elementos de hormigón, mientras que las habitaciones del hotel -66 en número, cada una con un cuarto de baño totalmente equipado- se fabricaron dentro de una nave industrial del Moelven Byggmodul, en Noruega.
¿El resultado? Desde la primera palada de tierra hasta los primeros huéspedes sólo pasaron seis meses.
98 módulos en 20 días
Las cifras hablan por sí solas: los 98 módulos que componen el ala de alojamiento y el edificio de personal se produjeron en la fábrica en sólo 20 días. Detrás de esta velocidad se esconde un ecosistema integrado de ingenieros, fontaneros, electricistas y especialistas en logística, que trabajan en condiciones controladas, al abrigo de los caprichos del tiempo.
Una vez finalizados, los módulos se transportaron al puerto de Drammen, se cargaron en barcos y se enviaron por mar a Islandia. El montaje en la obra llevó una fracción del tiempo necesario para una construcción tradicional.

Mismos paneles, misma historia visual
Uno de los retos de la construcción modular es la integración estética: ¿cómo conseguir que la parte prefabricada no parezca un cuerpo extraño separado del edificio principal? En el Hotel Loa, la solución fue sencilla y elegante: tanto los módulos como la parte construida localmente se revistieron con el mismo tipo de revestimiento de pino tratado y pigmentado (Moelven Værbitt Gråna), capaz de soportar el duro clima costero.
El efecto: una arquitectura unitaria en la que no se distingue dónde acaba la fábrica y dónde empieza la obra.
Habitaciones listas para los huéspedes
Cuando los módulos salieron de la fábrica noruega, las habitaciones estaban listas para ser amuebladas. Los cuartos de baño ya tenían la fontanería instalada, las cabinas de ducha colocadas y los espejos fijados. Lo único que quedaba por hacer en Islandia era colgar las toallas y llenar los dispensadores de jabón.
Este planteamiento reduce drásticamente la cantidad de residuos en la obra: los materiales de desecho se clasifican y gestionan en la fábrica, no se esparcen por la obra.
¿Por qué eligen los inversores el enfoque modular?
Sr. Vilhjálmur Sigurðsson, presidente del consejo de administración del Hotel Loa, no es el primer proyecto de este tipo. Tras varias colaboraciones con Moelven Byggmodul, destaca algunas ventajas claras:
- Plazo de construcción extremadamente corto, lo que reduce significativamente los costes de financiación
- Presupuesto y calendario previsibles
- Producción limpia y seca en un entorno controlado
- Flexibilidad en el diseño y la elección de materiales
- Posibilidad de ampliar el edificio posteriormente
„También hemos utilizado este método en proyectos hoteleros anteriores. Moelven Byggmodul era entonces nuestro proveedor de módulos de madera maciza”, dice Sigurðsson.
Las sencillas matemáticas de la rentabilidad
Jørn Eirik Erlund, director de ventas y marketing de Moelven Byggmodul, lo explica de forma sencilla: „Cuando producimos la mayor parte del edificio en la fábrica, el inversor se beneficia de una ejecución mucho más predecible y eficiente. El hotel puede abrir antes y el retorno de la inversión es más rápido”.”
Para el Hotel Loa, la apertura coincidió perfectamente con el momento álgido de la temporada turística, un detalle que, en el sector hotelero, puede marcar la diferencia entre un año rentable y otro de supervivencia.




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